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Un taller de carpintería alemán corta enormes troncos de roble gracias al aserradero WM1000

miércoles, 16 de octubre de 2019

Un taller de carpintería alemán corta enormes troncos de roble gracias al aserradero WM1000

Cuando Heiner Schäfers y Aron Keidel, dos amantes de la madera y de las belleza de este material, se conocieron en una escuela de carpintería de Alemania, nació una idea genial. Comenzaron a trabajar juntos hace 10 años y hoy están al frente de un negocio realmente único en Recklinghausen, Alemania.

“Establecimos nuestro negocio en las instalaciones de una antigua mina de carbón fundada en 1883, donde se estuvo extrayendo carbón hasta los años setenta”, comenta Heiner. “Algunos de los edificios de la vieja mina de Recklinghausen ya se han demolido pero otros siguen en pie y albergan los negocios de emprendedores y artesanos”.

Aron y Heiner dirigen tres empresas. Lehmundo, especializada en la restauración de construcciones de arcilla, es principalmente el ámbito de especialización de Aron. Schreinerei Schäfers es un taller de ebanistería cuyo principal responsable es Heiner. Además, regentan juntos un establecimiento llamado Naturalis, dedicado a la venta de materiales de construcción ecológicos y productos naturales de origen forestal.


“No somos la clase de carpinteros a los que les gusta producir a gran escala. Lo que más nos gusta es construir con madera maciza y crear diseños individualizados. La madera tiene un tacto especial, cálido, cada una de las piezas se puede trabajar de manera individual y se necesita cierta sensibilidad para trabajar con ella”, afirma Heiner.

Los clientes suelen visitar Naturalis para comprar madera, pintura o materiales de construcción naturales. Aron y Heiner mantienen una comunicación constante con sus clientes y de este modo descubrieron que había un gran número de personas interesadas en hacer sus propias creaciones con madera. Así fue como un buen día se les ocurrió la idea de organizar talleres de carpintería.

“Actualmente enseñamos a nuestros clientes a fabricar muebles de madera. Durante los talleres, tienen la oportunidad de hacer sus propios muebles con su propio diseño. A las personas les fascina este proceso, desde el corte de los troncos hasta llegar al producto final”, señala Heiner.

Aron y Heiner priorizan la calidad en cada una de las fases de la producción. Para ellos es muy importante utilizar madera de la más alta calidad en su taller. Durante años, compraban madera de roble a un proveedor de confianza y la cortaban según las dimensiones requeridas con su fiable aserradero Wood-Mizer LT40. Sin embargo, con el tiempo, cada vez era más difícil comprar madera de roble adecuada y secada correctamente. Hasta que un día se les ocurrió comprar troncos directamente del bosque y prepararlos ellos mismos.

“Debido al excelente rendimiento que nos ofrecía el  LT40, decidimos adquirir otro aserradero Wood-Mizer. Hace seis meses, compramos un WM1000 para poder cortar nuestros propios troncos”, relata Aron. “Transformamos los troncos en tablas y posteriormente los almacenamos durante al menos dos o tres años para que se sequen de forma natural antes de convertirlas en una mesa o en una serie de peldaños. Los productos hechos con madera preparada de este modo son extremadamente resistentes y duran cientos de años”, añade.

La pareja de socios se decantó por el aserradero Wood-Mizer WM1000 por su gran capacidad. “Gracias al WM1000, somos capaces de cortar troncos realmente grandes. El tronco más grande que hemos cortado hasta la fecha tenía 1,7 meteros de diámetro. El roble es una madera dura, por lo que los troncos no solo son grandes, sino también increíblemente pesados, así que a menudo necesitamos la ayuda de dos tractores para cargarlos en el aserradero. Pese a ello, el equipo es tan robusto que puede procesar este tipo de troncos con facilidad”, asegura Aron.

A veces lo troncos tienen décadas. A menudo contienen piezas de metal en el interior, tales como clavos o proyectiles de la Segunda Guerra Mundial. Pero ni siquiera eso supone un gran obstáculo para el aserradero WM1000.

“Cuando la sierra entra en contacto con metal, no se rompe y siempre me permite terminar el corte recto. Además, reparar y afilar las sierras no es costoso y el proceso de sustitución de sierras es fácil y rápido”, señala Aron.

Aron también valora muy positivamente el diseño del aserradero. “Al desplazarte junto al cabezal, permaneces muy próximo al corte en todo momento y esto te permite ver y controlar todo el proceso de corte. Resulta muy práctico”, asegura.

“La instalación del equipo y la formación llevaron un par de días. Lo único que tuvimos que hacer fue hacer sitio al nuevo equipo. Los técnicos instalaron la máquina en nuestras instalaciones, la nivelaron y ajustaron, y nos enseñaron cómo manejarla. Todo estuvo muy bien organizado y todo estaba incluido en el precio. Una vez más, Wood-Mizer vuelve a demostrar la calidad de sus productos y su servicio”,  dice Aron.

Autor: Paulina Lewandowska







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